La parábola de los tres pañales al día

Por Sara Pérez

No dejo de darle vueltas a un post de GAiN que he leído esta mañana. Gracias a los donativos conseguidos hasta el momento, habían podido empezar a proveer tres pañales diarios a los niños y niñas del campo de refugiados de Lesbos en Grecia. En estas circunstancias, que un bebé vaya a tener tres pañales diarios es una buena noticia, aunque solo sea por agravio comparativo, ya que antes solo podían proveerles de uno o dos pañales diarios. No sé si tienes bebés, pero me imagino que no te hace falta para saber que dos pañales al día no son demasiados…

Esta noticia me crea sentimientos contradictorios. Por un lado, ver que la ayuda llega, que las personas extienden su generosidad y eso se traduce en actos reales de bondad, me llena de alegría. Por otro lado… ¿Cómo puede ser una buena noticia que un bebé vaya a tener tres pañales al día? Se me rompe el corazón.

A la izquierda, personal de EuroRelief (colaborador local de GAiN en Lesbos) descargando una donación de pañales. A la derecha, entregándolos a una persona refugiada. (Fotos: EuroRelief)

Ayer vi la famosa entrevista/documental que el periodista Jordi Évole le hizo al cantante Pau Donés dos semanas antes de fallecer. Una emotiva conversación entre dos amigos donde reflexionan acerca de la vida, la felicidad y la alegría de disfrutar de la sencillez de las pequeñas cosas. Sin duda, un mensaje precioso. Pero no lo pude evitar. Pensé cosas. Cosas que no tenían que ver con esa entrevista. Cosas de las que Pau no tiene la culpa, ni mucho menos. Pero pensé en los privilegios. Pensé en que incluso morir en paz, rodeado de belleza y tranquilidad, es también un privilegio de unos pocos nacidos a este lado del mundo.

Esta entrevista también me crea sentimientos contradictorios. Por un lado, te llena de ganas de vivir, aprovechar la vida, vivir con agradecimiento y disfrutar las pequeñas cosas. Por otro, me hace pensar en las personas que no pueden disfrutar de las pequeñas cosas de la vida porque ya están demasiado ocupadas en no perderla en cualquier momento.

Recién nacidos en el campo de refugiados de Lesbos (Fotos: EuroRelief)

Supongo que esto es la vida. Sentimientos contradictorios. Y supongo que el truco está en saber jugar al equilibrio con ellos. Como diría Jesús, esto es necesario hacer, sin dejar de hacer lo otro.

Podemos disfrutar de la vida, podemos vivir en el agradecimiento, alegrarnos en las pequeñas cosas, disfrutar de lo que nos rodea. Pero debemos hacerlo sabiéndonos privilegiadas, y sabiendo que hay otras personas, en otras circunstancias muy diferentes, que no han elegido estar ahí, cuyas prioridades son desgraciadamente otras.

Y por supuesto, podemos actuar en consecuencia. Con nuestro tiempo, con nuestros recursos materiales y económicos. Podemos hacer que el mundo sea un lugar un poco más justo, y usar nuestros privilegios para el bien de los que no los tienen.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello

Mateo 23:23

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