Los primeros españoles en Afossotomey

Por Pau Abad

Son casi las 9 de la mañana y por fin hemos llegado a la iglesia en la aldea de Afossotomey. Seguramente seamos los primeros españoles en pisar estas tierras, a XX kilómetros al noroeste de la capital Cotonou. Detrás nuestra hemos dejado un laberinto de caminos de tierra llenos de surcos y un paisaje pintoresco que mezcla la tierra roja y el verde intenso de la vegetación. Entre medio, las chozas de barro se suceden junto a los cultivos de casaba, los aldeanos que nos observan con curiosidad y las sendas que se adentran vete a saber dónde.

De camino a la aldea de Affosotomey

La iglesia ha empezado porque hemos llegado tarde, pero es cuando entramos y nos sentamos junto al pastor que parece empezar de verdad. Este no es un domingo cualquiera para ellos. Nuestra visita sea quizá la más especial que tengan en todo el año.

Las voces de los niños y los adultos en la alabanza se sincronizan a la perfección, creando el eco coral que todos tenemos en la cabeza al pensar en África. El pastor nos invita a cada uno de nosotros a dar un saludo y, luego, una de las integrantes del equipo comparte una reflexión. Al terminar, el pastor pide a dos miembros que compartan cómo el pozo de agua que GAiN proveyó ha impactado la comunidad.

Alabanzas en la iglesia de Affossotomey

Para empezar, cuando GAiN ofreció perforar el pozo a la aldea, los vecinos de Afossotomey no creían que lo llevaríamos a cabo. “Mucha gente vino y nos lo prometieron, pero no cumplieron la promesa”, nos dice uno de los hombres. “Una de las cosas que nos hizo desconfiar es que otros nos dijeron que contribuyésemos y ellos también contribuirían, pero cuando vino GAiN nos dijeron que querían ofrecernos el pozo gratuitamente”, continúa explicando.

Pero GAiN cumplió su palabra y el día 26 de noviembre de 2019 el pozo de Afossotomey rebosaba de agua clara y segura para la salud. Desde entonces, este pozo provee de agua limpia a las cerca de 500 personas que habitan la aldea y sus alrededores. Agua que ha mejorado la salud y las fuerzas de la población local.

Durante el viaje en Benín pudimos ver ejemplos de fuentes de agua (como estos) anteriores a la instalación de los pozos de agua potable

“Cuando bebíamos del agua contaminada, los niños sufrían y estaban constantemente enfermos”, dice una mujer de nombre Alojkademinian (o algo parecido) que se ha levantado para continuar el relato, y continúa: “Finalmente conseguimos el pozo y, después de empezar a usarlo, nos encontramos sanos, todos están sanos en la aldea… Oro para que Dios os bendiga por todo lo que habéis hecho por nosotros”.

Y siguen levantándose personas y pasando al frente para contarnos todos los puntos que el agua ha conectado en la aldea desde la perforación del pozo, sea a nivel físico, emocional, social o espiritual.

Toca marchar, no sin antes hacernos fotografías con toda la iglesia, hablando entre nosotros sin entendernos, pero percibiendo la misma satisfacción de haber podido pasar juntos aunque fuesen una mañana. Poco a poco, nos subimos al coche y, ya dentro, preguntamos si es posible ver el pozo que instaló GAiN.

El pozo es de bomba manual. Está situado en medio de casas de barro en lo que llamaríamos en España la plaza del pueblo, aunque aquí es difícil distinguirlas del resto del campo. Comprobamos que el agua que expulsa es totalmente clara. Un par de aldeanos que nos acompañan nos lo muestran encantados y nos agradecen.

Antes de volver, distinguimos, a unos cincuenta metros más allá de nuestro pozo, otro pozo, aunque abierto, que parece muy reciente. Tiene una placa con una inscripción árabe y la bandera de EAU.

Inspeccionando el pozo abierto perforado recientemente por una ONG islámica

Le preguntamos a uno de los aldeanos que nos acompaña. Nos dice que lo perforó una organización islámica tras saber que GAiN había puesto un pozo gratuito. Nadie les dijo que lo necesitaban y, al tratarse de un pozo abierto, no se fían de su calidad, por lo que usan el agua de este pozo solo para el riego y otras tareas para las cuales no importa tanto la calidad del agua. Prueba de que las posteriores formaciones de GAiN han calado.

Ya en el coche, de regreso a la oficina de GAiN en Cotonou, hablamos sobre ello. La anécdota nos resulta, cuanto menos, curiosa. Sin duda, habla del buen testimonio que está dejando GAiN en muchos rincones de este país. Un testimonio que está teniendo un impacto a muchos niveles, visibles y no visibles. Un testimonio que muchos están abrazando y, por lo visto, quienes no lo abrazan, lo envidian.

Sea como sea, la cosa se mueve. Nuevos caminos se abren y nuevas historias se crean en aldeas como Afossotomey.

Algunas fotitos más de nuestro viaje a Benín

¡Él apaga la sed del sediento, y sacia con lo mejor al hambriento!

Salmos 107:9 (La Biblia)

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